domingo, 12 de enero de 2014
ENRIQUE RAMIÉRE, S. I.
EL CORAZÓN DE JESÚS
Y LA
DIVINIZACIÓN DEL CRISTIANO
INTRODUCCIÓN
Et vita manifestata est, et vidimus, et testetmur, et annuntiamus vobis vitam aetemam, quae erat apud Patrem, et apparuit nobis.—Quod vidimus et audivimus, annuntiamus vobis, ut et vos societatem habeatis nobiscum, et societas nostra sit cum Patre, et cum Filio eius lesu Christo. (1 lo. I, 2, 3.)
§ 1. MENSAJE DIVINO ANUNCIADO AL MUNDO POR LOS APÓSTOLES: LA DIVINIZACIÓN DE LOS HIJOS DE LOS HOMBRES POR EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE.
Todos nosotros, uniéndonos a este Hijo único Io. V, 20, podemos llegar a ser, no sólo de nombre, sino tam¬bién de hecho, hijos de Dios 1 Io. III, I. El mensaje, pues, que los Apóstoles estaban encargados de anunciar a todos los pueblos de la tierra, y a todas las generaciones de la humanidad, es, como acabamos de oír, la divinización de los hijos de los hombres, por medio del hijo de Dios hecho hombre.
He ahí el se¬creto comunicado confidencialmente al Discípulo amado mientras reposaba su cabeza en el Corazón del Salvador. No es, pues, de maravillar que, admi¬tido hasta el santuario en donde el misterio se efec¬tuó, nos lo haya revelado más claramente que los otros evangelistas; pues con más verdad que los otros puede decir: «La vida eterna que estaba en el seno de Dios, la hemos visto y palpado», y venimos, como testigos de vista, a manifestaros sus resplan¬dores.
§ 2. ESCASO NÚMERO DE LOS QUE COMPRENDEN ESTE MEN¬SAJE; LOS QUE LO ADMITEN, NO LO ACEPTAN EN TODA SU MAGNIFICENCIA.
Este mensaje notificado a todos los cristianos no es, por desgracia, cabalmente entendido sino por muy pocos.
No quieren creer que un Dios que ha padecido y muerto por ellos, les ame hasta el punto de hacerles vivir de su vida y gozar de su propia felicidad..
§ 3. MUCHOS CRISTIANOS, AUN DE LOS TENIDOS POR INSTRUÍDOS, LO ENTIENDEN MAL.
Elegid un cristiano, aun de los más piadosos e instruidos, y preguntadle cómo entiende la divina adopción a la que ha sido elevado por el bautismo. Probablemente os responderá que él ve en eso una misericordiosa ficción, análoga a la adopción que se usa entre los hombres.
Semejante manera de concebir la vocación del cristiano rebaja infinitamente su sublimidad.
Han sido derramados en nuestros corazones los do¬nes del Espíritu Santo, mas con ellos se nos ha dado realmente al mismo Espíritu Santo. No solamente estamos sobre nuestra naturaleza, sino también so¬bre toda naturaleza; en una palabra, estamos real¬mente divinizados, somos capaces de hacer actos verdaderamente divinos y de merecer una felicidad cuyo objeto es el mismo Dios.
§6. PROPÓNESE LA MATERIA DE LA PRESENTE OBRA: EL CORAZÓN DE JESÚS ES LA VIDA DEL CRSTIANO
Si la función propia del corazón es conservar la vida, no hay duda que nuestro muy amado Salva¬dor, exhortándonos a honrarle bajo el emblema de su Divino Corazón, tuvo principalmente ante los ojos hacernos entender que Él era el principio de nuestra vida sobrenatural. Ese es, en efecto, como en las siguientes páginas demostraremos, el verda¬dero sentido de la devoción al Sagrado Corazón, y por eso precisamente se deriva esta devoción de la esencia misma de la religión cristiana.
¿Qué nos enseña esta santa religión? Que, en vir¬tud de la Encarnación del Hijo de Dios, todos los hombres están llamados a vivir una vida verdade¬ramente divina, cuyo principio es el Hombre-Dios, quien, después de haberlos santificado en la tierra, les hará gozar en el cielo de la felicidad de Dios. Dogma capital, compendio de todos los artículos de nuestra fe, sobre el cual se funda toda la moral cristiana, y cuya realización debe llevarse al cabo mediante todos los ejercicios de nuestro culto.
§ 7. DOGMA SUBLIME, CAPITAL, CONSOLADOR, ALENTADOR...
Si esta unión real de nuestras almas con Nues¬tro Señor Jesucristo por el Espíritu de Dios, esta inhabitación substancial del Divino Espíritu en nos¬otros, esta vida divina que nos ha sido dada en el Bautismo y aumentada por los otros sacramentos, no son vanas palabras, antes al contrario, es la más real de las realidades, es evidente que no hay entre los dogmas de la religión cristiana otro más sublime, consolador y digno de nuestra meditación.
§ 8. DOGMA ENSEÑADO CON CLARIDAD E INSISTENCIA POR EL SEÑOR Y SUS APÓSTOLES.
El misterio de nuestra unión con Él es el tema principal del discurso que el divino Maestro dirige después de la cena a sus discípulos. Ha llegado el momento de darles las últimas encomiendas, y de mostrarles su amistad, revelándoles todo lo que aprendió de su Padre. Hasta entonces no les ha podido hablar sino en figuras; pero ahora les ha preparado, por medio de la participación del sa¬cramento de su amor, para oír el gran secreto de su amor, para aprender que no son más que una sola cosa con Él, y que la unión en la misma vida ha de llegar a ser tan íntima que se asemeje a la del Padre y del Hijo en una sola naturaleza.
§ 9. CUAN BIEN ENTENDÍAN Y VIVÍAN ESTA DOCTRINA LOS ANTIGUOS CRISTIANOS.
Los escritos de los Padres más antiguos están llenos de esta doctrina. Pero, en el siglo iv sobre todo, fue desarrollada con claridad incomparable, cuando el espíritu de mentira quiso oscurecer, con la herejía de Macedonio, el dogma de la divinidad del Espíritu Santo. Los doctores que Dios suscitó para combatir esta herejía: San Basilio, San Gre¬gorio Nacianceno, Dídimo de Alejandría y en es¬pecial San Cirilo, toman sus principales argumen¬tos de la presencia real del Divino Espíritu en las almas, y de los efectos del todo divinos que en ellas obra. ¿Cómo, dicen ellos, uno que no sea Dios podría deificar las almas, hacerlas vivir de una misma vida divina, por más separadas que estén las unas de las otras? Y para demostrar la verdad de esta deificación que el Espíritu de Jesucristo produce en nosotros, sírvense de las más vivas com¬paraciones. Ni la unión del vino con el agua, ni la del perfume con la tela por él penetrada, ni la del fuego con el hierro inflamado y hecho ascua, ni la de dos trozos de cera juntamente fundidos, les pa¬rece bastantemente íntima para dar a entender la intimidad y eficacia de la unión del Divino Espí¬ritu con el alma del cristiano
§ 10. ACONTECIMIENTO QUE VA A RENOVAR LA IMPORTANCIA QUE ESTE DOGMA PARECÍA HABER PERDIDO. OBS¬TÁCULO: EL JANSENISMO.
Era a principios del siglo XVII. Disponíase Sata¬nás a dar un doble ataque que debía sobrepujar en violencia a todas las pasadas luchas. Por una par¬te, quería, por medio del jansenismo, destruir la piedad, exagerándola, y hacer imposible la unión del alma con Dios, trocando en desesperación la humildad cristiana. Por otra, valiéndose del filo¬sofismo, intentaba destruir la fe y enaltecer tanto la razón del hombre, que éste acabara por menos¬preciar la unión a la que su Dios le destinaba. Pre¬cisamente cuando va a comenzar esta doble gue¬rra, revela Jesucristo a Santa Margarita María la devoción a su Divino Corazón, y hace aparecer una valerosa falange de santos sacerdotes a quie¬nes da la misión de poner de manifiesto el dogma de su unión con los cristianos.
Hubo un momento en que se creyó con funda¬mento que el misterio del divino amor iba, como foco ardiente, a irradiar sus abrasadores rayos so¬bre el clero francés entero, y por medio del clero sobre los fieles, y por medio de Francia sobre todo el mundo cristiano. Mas ¡ay! Las tinieblas de la herejía vinieron pronto a impedir la irradiación bienhechora; no sólo los fieles, sino también el cle¬ro y algunas Órdenes Religiosas se dejaron conta¬minar con los nuevos errores.
La doctrina tan católica de la inhabitación real del Espíritu Santo en las almas es desacreditada por el abuso que de ella hace el jansenismo; el gran movimiento de renovación religiosa, cuyo comien¬zo había visto el siglo XVII, apenas sobrevivió a sus promotores, y al cabo de un siglo, Francia casi no ejerce más influjo en el mundo que el de su in¬credulidad.
§ 11. OBSTÁCULOS VENCIDOS.
Sin embargo, el Corazón de Jesús no ha sido vencido; y, si nuestra nación faltó hace dos siglos a su misión, ya reparará su felonía. No se arre¬piente Dios de hacer beneficios, y cuando Él llama sabe hacerse obedecer. Ha llegado la hora en la que, la revelación hecha a la bienaventurada hija de San Francisco de Sales, va a producir sus fru¬tos; y al mismo tiempo que la devoción al Cora¬zón de Jesús, como germen largo tiempo escondido en el suelo, sale a flor de tierra y la cubre; la teo¬logía del Corazón de Jesús aparece asimismo y es calurosamente acogida.
El jansenismo está vencido; aunque la falsa fi¬losofía tiene aún echadas muy hondas raíces en muchas inteligencias, no puede, sin embargo, de¬jar de ser un conglomerado de sistemas y sofismas. Sólo nosotros, escritores católicos, hemos de pre¬sentar a las almas una doctrina a la vez nueva y antigua, tan sabrosa para el corazón como luminosa para el entendimiento. Abracémosla con el enten¬dimiento y también con el corazón. Amando, más aún que estudiando, se llega a comprenderla. Ame¬mos, pues, y amemos cada día más; así entende¬remos mejor de día en día con cuánta verdad es el Corazón de Jesús nuestra vida .
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jueves, 5 de diciembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
"VIVIR CON LA IGLESIS: HABRA U SOLO REBAÑO Y UN SOLO PASTOR
VIVIR CON LA IGLESIA. P. Juan Manuel Igartua S.J. (La espiritualidad del Apostolado de la Oración) 1961 TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (Dinamismo de la espiritualidad) VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor • Esperanza en el Magisterio de la Iglesia • Profecía del Corazón de Jesús • Proceso histórico de la providencia divina en relación con esta promesa • La devoción a los Corazones de Jesús y de María, medio necesario • Obra del Corazón de Jesús • Obra de la Virgen María • El Apostolado de la Oración nació y vive con esa esperanza IX.- Supremo espíritu de caridad • Ser Testigos de Cristo: mártires • ¿cuál es el espíritu del martirio? VIVIR CON LA IGLESIA. P. Juan Manuel Igartua S.J. (La espiritualidad del Apostolado de la Oración) 1961 TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (Dinamismo de la espiritualidad) VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor. Juan XXIII en el discurso al Sínodo Romano de 27 de enero 1960, glosó las palabras del texto de Jn 10, 16) el del Buen Pastor. Y otras ovejas tengo que no son de este rebaño, y tengo también que traerlas, y oirán mi voz y se hará un solo rebaño y un solo Pastor». El P. Igartua S.J. considera que se pueden estimar las proféticas las palabras del Señor: «Y se hará un solo rebaño y un solo Pastor». (Jn 10, 16) Esperanza en el Magisterio de la Iglesia En el Magisterio de la Iglesia estas palabras admirables de Jesús han pasado a ser como el lema de la ardiente esperanza de la Iglesia Católica. Juan XXIII en el discurso al Sínodo Romano de 27 de enero de 1960 «De cuánto gozo nos llenan estas palabras afirmativas, con las que tan clara y decidida¬mente se anuncia este futuro suceso: Oirán mi voz y se hará un solo rebaño y un solo Pastor». (…) Benedicto XV: Primera Encíclica de su Pontificado (1914):«El Pastor divino tiene al género humano en parte ya encerrado felizmente en el redil de su Iglesia, y la otra parte afirma amantísimamente que la forzará a. entrar: Y tengo otras ovejas que no son de este redil, y las tengo que traer, y oirán mi voz» (AAS, 6, 565-566). Pío XI: Encíclica Ubi Arcano sobre el Reino de Cris¬to (1922): «El Vicario del Pastor eterno no puede menos de recibir con absoluta alegría, repitiéndola en su memoria, aquella profecía del mismo Cristo: Y oirán mi voz y se hará un solo rebaño y un solo Pastor» (AAS, 14, 697). Pío XII: Encíclica en el Centenario de la Inmaculada (1953): «Vea la misma Santísima Virgen María a todos aquellos, que se glorían ser cristianos, unidos al menos por el vínculo de la caridad, volver a Ella sus ojos, corazones. y oraciones, pidiendo aquella unidad con la que por fin se haga un solo rebaño y un solo Pastor (AAS, 45, 591) Profecía del Corazón de Jesús Se puede decir que esta profe¬cía es la profecía de amor del Sagrado Corazón en el Evangelio. Pío XI en la Encíclica Ubi Arcano asegura que es suavísima y cierta profecía del Divino Corazón. León XIII en la Consagración del mundo hecha por él en el año 1899 incluye la profecía entre las peticiones formuladas al Sagrado Corazón. En la Encíclica Rosario (1896) asegura que el deseo de la reconciliación de todos los cristianos separados lo ha sacado del Corazón Divino de Jesús. Pío XII, en la Encíclica. Evangelii Praeconens (1951), llama a esta profecía gemido inenarrable del Corazón amantísimo de Jesús. Juan XXIII en la Hora Santa del día del Sagrado Corazón (1959) recuerda que el Corazón de Jesús ardientemente anhela aquel único rebaño. Pero si es una profecía del Corazón de Jesús, según la palabra de Pío XI indicada arriba, y es una profecía que trata de la unidad religiosa del mundo, según el mismo Pontífice, bien se puede decir que ese dichoso día que esperamos será el del reinado del Corazón de Jesús, por el cual suspira el Apostolado de la Oración desde su fundación, según su lema: Adveniat Regnum tuum. Proceso histórico de la providencia divina en relación con esta promesa: Principios del siglo XVII San Juan Eudes, Apóstol del culto litúrgico de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. A finales del siglo XVII Santa Margarita María de Alacoque, en Paray-le-Monial, las grandes revelaciones de su Corazón Sagrado.: «Reinaré a pesar de todos mis enemigos».. En el siglo XIX nace el Apostolado de la Oración, y por su fue promovida en el mundo una intensa campaña de expansión de la devoción al Sagrado Corazón y de la Consagración a Él de los hombres. Pío IX consagraba la Iglesia al Sa¬grado Corazón (1875). Intervino el P. Ramière S.J., a quien fue confiada la tarea de hacer llegar el deseo pontificio a los Obispos del mundo León XIII (junio de 1899), consagró el mundo al Sagrado Corazón de Jesús, pidiéndole las gracias que produjesen la conversión del mundo. En 1925, Pío XI proclamaba la fiesta y devoción de Cristo Rey r La devoción a los Corazones de Jesús y de María, medio necesario Pío XII, en la Encíclica Haurietis Aquas «Aunque la devoción al Sagrado Corazón ha producido en todas partes saludables frutos de vida cristiana», todavía la obra no está completa. »Con esta manifestación excepcional Jesucristo, expresamente y repetidas veces, mostró en su Corazón un símbolo que atrajese a los hombres al conocimiento y a la estima de su amor, y al mismo tiempo lo constituyó en señal y prenda de misericordia y de gracia para las necesidades de la Iglesia en los tiempos modernos» Es la obra del Corazón de Jesús Esta es la gran obra del Sagrado Corazón y de sus gracias en la Iglesia. Esta no es obra humana, no pueden los hombres por sus fuerzas propias realizarla. No podrán jamás por sus fuerzas transformar el mundo de las almas, ni convertir el mundo, ni crear el nuevo orden de la caridad. Es obra de la Virgen María La esperanza de Pío IX y de los Obispos de la Iglesia de que se haga un rebaño y un Pastor, a la que San Pío X llamó cincuenta años más tarde «la gran esperanza», fue concebida como fruto precisamente de la definición del dogma dé la Inmaculada Concepción en 1854. Pío XII, en la proclamación de la Asunción a los cielos Bula Munificentissimus Deus, volvió a recordar cómo esta esperanza de la Iglesia mira particularmente a la intervención de María: «Confiamos absolutamente en que esta solemne proclamación y definición de la Asunción aprovechará no poco a la sociedad cristiana, porque se ha de esperar que todos los fieles cristianos se excitarán a una piedad más intensa para con la Madre celeste, y que todos los ánimos de todos aquellos que se glorían del nombre cristiano se moverán al deseo de participar de la unidad del Cuerpo Místico de Cristo, y a aumentar su Amor hacia Aquella que tiene Corazón maternal para todos los miembros del mismo Augusto Cuerpo». León XIII (Encíclica Annum Sacrum): «Al Corazón de Jesús se ha de pedir, del Corazón de Jesús se ha de esperar, la salvación del género humano». Pío XI en la Encíclica Ecclesiam Dei declara que este día del úni¬co rebaño y único Pastor es el ardiente anhelo de todos los Santos, es decir, de todos los que están unidos con Jesús en el Cuerpo Místico. El Apostolado de la Oración nació y vive con esa esperanza El Apostolado de la Oración no podía menos de vibrar con este anhelo, tan propio de su espíritu genuino. El culto del Sagrado Corazón tiene fuerza y promesas especiales de eficacia, porque Dios así lo ha determinado, de acuerdo con la hondura de esta devoción, en la conversión de las almas, y en la empresa de reunión en el Cuerpo Místico. Es además el Culto reparador al Amor herido de Cristo, y es por eso muy apto para reparar las ofensas de la separación que rompe la unión de amor entre los suyos, obteniendo así nuevas gracias para la unidad. Por eso el Apostolado de la Oración enseña a los suyos a dirigir al Corazón de Jesús todas las obras, por medio del Corazón Inmaculado de María, con el inefable gemido que exhala del Cuerpo Místico el Espíritu Santo, por esta actual y perpetua intención de Jesús y de su Iglesia: Venga a nosotros tu Reino, lo cual equivale a estar diciendo con gran clamor día y noche: Haya un solo rebaño y un solo Pastor. Juan XXIII, explicando en el Sínodo Romano su esperanza, ya antes transcrita, añadió así, el día 27 de enero de 1960: De cuánto gozo nos llenan estas palabras afir¬mativas, con las que tan clara y decididamente se anuncia este futuro suceso: «Oirán mi voz y se hará un solo rebaño y un solo Pastor». De esta página evangélica brotan como rayos de luz celestial que tocan a los pueblos no venidos todavía al nom¬bre cristiano. Parecen anunciar los primeros ful¬gores de la luz del próximo Concilio Ecuménico, esperado con ansia por todos los fieles. El Obispo de Fátima, el 2 de febrero de 1960: «No se conocen los secretos de Dios ni los de Nuestra Señora, pero sabemos que Ella afirmó: «por fin mi Cora¬zón Inmaculado triunfará». El Concilio será garantía de esa victoria de María por el triunfo universal de su Divino Hijo. El milagro se realizará por el regreso de los pueblos a la verdadera fe» (La Voz de Fátima, 13 de marzo de 1960) IX.- Supremo espíritu de caridad. Jesucristo les dijo a sus discípulos: «Vosotros tenéis que ser mis testigos por la tierra» Act., 1, 8. Porque, en efecto, ellos, dejaron escapar de sus labios la pregunta de la eterna impaciencia humana: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el Reino de Israel?» Act., 1, 6. Respondió: «No es vuestro conocer los tiem¬pos y momentos que el Padre se reserva en su poder. Pero seréis mis testigos en Jerusalén y en Samaría y hasta los extremos de la tierra» Act., 1, 8. Ser testigos de Jesús, o sea mártires, es el oficio de los cristianos, primero en Jerusalén (Esteban y Santiago), luego en Samaría, y hasta los extremos de la tierra, porque la conquista del Reino de Dios, larga y laboriosa, restauración de Israel de Dios que culminará en la del Israel judío cristianizado, exigía el testimonio de la Sangre previamente. «Y ¿cuál es el espíritu del martirio? Es un espíritu—prosigue el Santo—que tiene cinco cuali¬dades muy excelentes: »1. Es un espíritu de fortaleza y de constancia. »2. Es un espíritu de profundísima humildad, que aborrece la vanidad y la gloria del mundo y que ama los desprecios y humillaciones. »3. Es un espíritu de desconfianza en sí mismo, y de absoluta confianza en Nuestro Señor. »4. Es un espíritu de desprendimiento. »5. Es un espíritu de amor ardentísimo a Nuestro Señor Jesucristo. . Escribe el resto de tu post aquí.
sábado, 16 de noviembre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
VIVIR CON LA IGLESIA - CONQUISTA DEL REINO DE DIOS
VIVR CON LA IGLESIA.P.Juan Manuel Igartua S.J.
El P.Igartua S.J. dedicó esta obra al P.Enrique Ramière S.J. para conmemorar el centenario de su memorable libro "L'Apostolat de la Prière" 1861-1961.
El tema es: La espiritualidad del Apostolado de la Oración.
Consta de tres partes:
PRIMERA PARTE: PLAN DIVINO DE LA REDENCIÓN (Los principios teológicos de la espiritualidad)
SEGUNDA PARTE: NUESTRA COLABORACIÓN AL PLAN DIVINO (Los elementos prácticos de la espiritualidad)
TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (El dinamismo de la espiritualidad).
En la sesión de hoy se examina la tercera parte.
TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (El dinamismo de la espiritualidad)
Consta de los siguientes apartados I.- Adveniat Regnum tuum II.- El Apostolado de la Oración y el Reino de Dios. III.- La Cruzada del Reino de Cristo. IV.- Fermento para la masa V.- Espíritu católico del Apostolado de la Oración. VI.- Sentido pastoral del Apostolado de la Oración. VII.- Lábaro de cristiandad. VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor. IX.- Supremo espíritu de caridad.
I.- Adveniat Regnum tuum
La segunda petición de este divino temario de deseos de la Iglesia y peticiones es la conocida: Venga a nosotros tu Reino Adveniat Regnum tuum. El sentido primario de esta petición, pues secundariamente se refiere al Reino interior de la gracia y al de la gloria, es la llegada del Reino de Dios socialmente entendido, es decir, el Reino exterior que es la Iglesia, a la tierra, por la conversión de herejes, cismáticos, paganos y judíos. Es el lema que el Apostolado de la Oración tomó desde el principio: Adveniat Regnum tuum.
II.- El Apostolado de la Oración y el Reino de Dios.
Para la cruzada universal Católica de oración a favor de las almas, para obtener la aceleración del triunfo del Reino de Cristo, comprendió Ramiére que había que buscar la eficacia en la unión de estas oraciones y sacrificios con los del Corazón Divino de Jesús. Ramiére explicó de forma excepcional, nuestra incorporación en Jesucristo, la doctrina del Cuerpo Místico, que ha alcanzado un pleno desarrollo para la devoción al Corazón de Jesús, que la ha hecho fructificar en cuanto a su inteligencia, según explica el Papa Pío XII. Esta doctrina, que él llama «la divinización del cristiano en Jesucristo», es la base del Apostolado de la Oración. El Apostolado de la Oración constituye la unión de los fieles que se unen, por medio del ofrecimiento cotidiano de sí mismos, al Sacrificio Eucarístico, en el cual continuamente se realiza la obra de nuestra redención, y de este modo por medio de la unión vital con Cristo, de la que depende la fecundidad del apostolado, cooperan a la salvación del mundo. (Estatutos 1968).
III.- La Cruzada del Reino de Cristo.
La lucha toca a los fundamentos mismos del orden moral, jurídico, y aun humano simplemente. Porque la lucha gira en realidad en torno a la existencia del mismo Dios.
IV.- Fermento para la masa.
Es preciso renovar la Sociedad humana. Ella ha ido decayendo, negando primero la Iglesia, después a Cristo, después la vida de Dios y, finalmente a Dios mismo, y ahora es preciso volverla a transformar «de selvática en humana, y de humana en divina, según el Corazón de Dios».
V.- Espíritu católico del Apostolado de la Oración
«Nos oramos a Jesús para que apresure el día— que ha de venir (che deve venire)—en que una nueva misteriosa efusión del Espíritu Santo investirá a todos los soldados de Cristo, y a todos los enviará como a portadores de salvación entre las miserias de la tierra». El espíritu del Apostolado de la Oración es formado de la más pura esencia del dogma católico en su aplicación vital. Se funda en el dogma de la redención vivido en el Cuerpo Místico, tal como la lglesia lo vive. Todos sus principios doctrinales son católicos, y pertenecen a la base misma de la doctrina de la Iglesia. Hemos llamado a este libro «Vivir con la Iglesia». Creemos que no otra es la función del Apostolado de la Oración.
VI.- Sentido pastoral del Apostolado de la Oración
En el camino de Dios solo hay una vía, y es la de la unión con Cristo, y esta es la que en su más directa expresión practica el Apostolado. Él que viva con intensidad la vida del Apostolado de la Oración verá aumentar: a) sus méritos ante Dios b) sus satisfacciones por los pecados c) la eficacia de sus oraciones ante Dios d) la paz del corazón y la misma seguridad de su salvación
VII.- Lábaro de cristiandad
»La reeducación de la Humanidad, si se quiere que sea efectiva, tiene que ser, ante todo, espiritual y religiosa: por tanto debe partir de Cristo como de su fundamento indispensable, tener la justicia por su ejecutora, y por corona la caridad» Porque Pío XII ha recapitulado el camino de descristianización de la Sociedad diciendo con certera palabra: «No preguntéis cuál es el enemigo ni qué vestidos lleva. Este se encuentra por todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual, moral, social, de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia, la razón sin la fe, la libertad sin la autoridad, a veces la autoridad sin la libertad. Es un enemigo que cada vez se ha hecho más concreto con una despreocupación que deja todavía atónitos: Cristo sí, la Iglesia no. Después Dios sí, Cristo no. Finalmente, el grito impío: Dios ha muerto; más aún: Dios no ha existido jamás» A la inversa, clamemos: Dios sí, Cristo sí, Iglesia sí, porque no tiene a Cristo por Padre el que no reconoce a la Iglesia Católica por Madre. Nos ha dicho León XIII revelándonos el maravilloso plan sobrenatural de Dios: «He aquí que hoy se presenta a nuestros ojos otra señal muy favorable y divina: el Corazón Sacratísimo de Jesús, con la cruz sobrepuesta, brillante entre las llamas con vivísimos resplandores.
VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor
Podemos, por tanto, estimar las proféticas palabras del Señor, dignas de eterna memoria: «Y se hará un solo rebaño y un solo Pastor» Estas palabras admirables de Jesús han pasado a ser como el lema de la ardiente esperanza de la Iglesia Católica, sobre todo en sus recientes Pontífices. La esperanza de Pío IX y de los Obispos de la Iglesia de que se haga un rebaño y un Pastor, a la que San Pío X llamó cincuenta años más tarde «la gran esperanza», fue concebida como fruto precisamente de la definición del dogma dé la Inmaculada Concepción en 1854. Nos confirma esta intervención León XIII diciendo que: «Un auspicio de que esto acontecerá a plazo no muy lejano parece confirmarse por la creencia y confianza que se encierra en los ánimos piadosos de que María será el vínculo feliz, con cuya firme y blanda fuerza, de todos aquellos que en cualquier parte del mundo amen a Cristo, se hará un solo pueblo de hermanos, sumisos como a Padre común a su Vicario en la tierra, el Pontífice Romano» En los Corazones de Jesús y de María descansa la esperanza sublime de la Iglesia Por eso el Apostolado de la Oración enseña a los suyos a dirigir al Corazón de Jesús todas las obras, por medio del Corazón Inmaculado de María, con el inefable gemido que exhala del Cuerpo Místico el Espíritu Santo, por esta actual y perpetua intención de Jesús y de su Iglesia: Venga a nosotros tu Reino. Lo cual equivale a estar diciendo con gran clamor día y noche: Haya un solo rebaño y un solo Pastor I
X.- Supremo espíritu de caridad
Ser testigos de Jesús, o sea mártires, es el oficio de los cristianos, primero en Jerusalén (Esteban y Santiago), luego en Samaría, y hasta los extremos de la tierra, porque la conquista del Reino de Dios, larga y laboriosa, restauración de Israel de Dios que culminará en la del Israel judío cristianizado, exigía el testimonio de la Sangre previamente. »He aquí el espíritu del martirio. Rogad a Nuestro Señor, Rey de los mártires, que os llene de este espíritu. Rogad a la Reina de los mártires y a todos los mártires que con sus oraciones os obtenga este espíritu del Hijo de Dios. Tened devoción especial a todos los santos mártires. Rogad también a Dios por todos los que tienen que sufrir el martirio, a fin de que les dé la gracia y el espíritu del martirio; pero especialmente por todos los que tendrán que sufrir en el tiempo de la persecución del Anticristo, que será la más cruel de todas las persecuciones». Escribe el resto de tu post aquí.
El P.Igartua S.J. dedicó esta obra al P.Enrique Ramière S.J. para conmemorar el centenario de su memorable libro "L'Apostolat de la Prière" 1861-1961.
El tema es: La espiritualidad del Apostolado de la Oración.
Consta de tres partes:
PRIMERA PARTE: PLAN DIVINO DE LA REDENCIÓN (Los principios teológicos de la espiritualidad)
SEGUNDA PARTE: NUESTRA COLABORACIÓN AL PLAN DIVINO (Los elementos prácticos de la espiritualidad)
TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (El dinamismo de la espiritualidad).
En la sesión de hoy se examina la tercera parte.
TERCERA PARTE: CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (El dinamismo de la espiritualidad)
Consta de los siguientes apartados I.- Adveniat Regnum tuum II.- El Apostolado de la Oración y el Reino de Dios. III.- La Cruzada del Reino de Cristo. IV.- Fermento para la masa V.- Espíritu católico del Apostolado de la Oración. VI.- Sentido pastoral del Apostolado de la Oración. VII.- Lábaro de cristiandad. VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor. IX.- Supremo espíritu de caridad.
I.- Adveniat Regnum tuum
La segunda petición de este divino temario de deseos de la Iglesia y peticiones es la conocida: Venga a nosotros tu Reino Adveniat Regnum tuum. El sentido primario de esta petición, pues secundariamente se refiere al Reino interior de la gracia y al de la gloria, es la llegada del Reino de Dios socialmente entendido, es decir, el Reino exterior que es la Iglesia, a la tierra, por la conversión de herejes, cismáticos, paganos y judíos. Es el lema que el Apostolado de la Oración tomó desde el principio: Adveniat Regnum tuum.
II.- El Apostolado de la Oración y el Reino de Dios.
Para la cruzada universal Católica de oración a favor de las almas, para obtener la aceleración del triunfo del Reino de Cristo, comprendió Ramiére que había que buscar la eficacia en la unión de estas oraciones y sacrificios con los del Corazón Divino de Jesús. Ramiére explicó de forma excepcional, nuestra incorporación en Jesucristo, la doctrina del Cuerpo Místico, que ha alcanzado un pleno desarrollo para la devoción al Corazón de Jesús, que la ha hecho fructificar en cuanto a su inteligencia, según explica el Papa Pío XII. Esta doctrina, que él llama «la divinización del cristiano en Jesucristo», es la base del Apostolado de la Oración. El Apostolado de la Oración constituye la unión de los fieles que se unen, por medio del ofrecimiento cotidiano de sí mismos, al Sacrificio Eucarístico, en el cual continuamente se realiza la obra de nuestra redención, y de este modo por medio de la unión vital con Cristo, de la que depende la fecundidad del apostolado, cooperan a la salvación del mundo. (Estatutos 1968).
III.- La Cruzada del Reino de Cristo.
La lucha toca a los fundamentos mismos del orden moral, jurídico, y aun humano simplemente. Porque la lucha gira en realidad en torno a la existencia del mismo Dios.
IV.- Fermento para la masa.
Es preciso renovar la Sociedad humana. Ella ha ido decayendo, negando primero la Iglesia, después a Cristo, después la vida de Dios y, finalmente a Dios mismo, y ahora es preciso volverla a transformar «de selvática en humana, y de humana en divina, según el Corazón de Dios».
V.- Espíritu católico del Apostolado de la Oración
«Nos oramos a Jesús para que apresure el día— que ha de venir (che deve venire)—en que una nueva misteriosa efusión del Espíritu Santo investirá a todos los soldados de Cristo, y a todos los enviará como a portadores de salvación entre las miserias de la tierra». El espíritu del Apostolado de la Oración es formado de la más pura esencia del dogma católico en su aplicación vital. Se funda en el dogma de la redención vivido en el Cuerpo Místico, tal como la lglesia lo vive. Todos sus principios doctrinales son católicos, y pertenecen a la base misma de la doctrina de la Iglesia. Hemos llamado a este libro «Vivir con la Iglesia». Creemos que no otra es la función del Apostolado de la Oración.
VI.- Sentido pastoral del Apostolado de la Oración
En el camino de Dios solo hay una vía, y es la de la unión con Cristo, y esta es la que en su más directa expresión practica el Apostolado. Él que viva con intensidad la vida del Apostolado de la Oración verá aumentar: a) sus méritos ante Dios b) sus satisfacciones por los pecados c) la eficacia de sus oraciones ante Dios d) la paz del corazón y la misma seguridad de su salvación
VII.- Lábaro de cristiandad
»La reeducación de la Humanidad, si se quiere que sea efectiva, tiene que ser, ante todo, espiritual y religiosa: por tanto debe partir de Cristo como de su fundamento indispensable, tener la justicia por su ejecutora, y por corona la caridad» Porque Pío XII ha recapitulado el camino de descristianización de la Sociedad diciendo con certera palabra: «No preguntéis cuál es el enemigo ni qué vestidos lleva. Este se encuentra por todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual, moral, social, de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia, la razón sin la fe, la libertad sin la autoridad, a veces la autoridad sin la libertad. Es un enemigo que cada vez se ha hecho más concreto con una despreocupación que deja todavía atónitos: Cristo sí, la Iglesia no. Después Dios sí, Cristo no. Finalmente, el grito impío: Dios ha muerto; más aún: Dios no ha existido jamás» A la inversa, clamemos: Dios sí, Cristo sí, Iglesia sí, porque no tiene a Cristo por Padre el que no reconoce a la Iglesia Católica por Madre. Nos ha dicho León XIII revelándonos el maravilloso plan sobrenatural de Dios: «He aquí que hoy se presenta a nuestros ojos otra señal muy favorable y divina: el Corazón Sacratísimo de Jesús, con la cruz sobrepuesta, brillante entre las llamas con vivísimos resplandores.
VIII.- Se hará un solo rebaño y un solo Pastor
Podemos, por tanto, estimar las proféticas palabras del Señor, dignas de eterna memoria: «Y se hará un solo rebaño y un solo Pastor» Estas palabras admirables de Jesús han pasado a ser como el lema de la ardiente esperanza de la Iglesia Católica, sobre todo en sus recientes Pontífices. La esperanza de Pío IX y de los Obispos de la Iglesia de que se haga un rebaño y un Pastor, a la que San Pío X llamó cincuenta años más tarde «la gran esperanza», fue concebida como fruto precisamente de la definición del dogma dé la Inmaculada Concepción en 1854. Nos confirma esta intervención León XIII diciendo que: «Un auspicio de que esto acontecerá a plazo no muy lejano parece confirmarse por la creencia y confianza que se encierra en los ánimos piadosos de que María será el vínculo feliz, con cuya firme y blanda fuerza, de todos aquellos que en cualquier parte del mundo amen a Cristo, se hará un solo pueblo de hermanos, sumisos como a Padre común a su Vicario en la tierra, el Pontífice Romano» En los Corazones de Jesús y de María descansa la esperanza sublime de la Iglesia Por eso el Apostolado de la Oración enseña a los suyos a dirigir al Corazón de Jesús todas las obras, por medio del Corazón Inmaculado de María, con el inefable gemido que exhala del Cuerpo Místico el Espíritu Santo, por esta actual y perpetua intención de Jesús y de su Iglesia: Venga a nosotros tu Reino. Lo cual equivale a estar diciendo con gran clamor día y noche: Haya un solo rebaño y un solo Pastor I
X.- Supremo espíritu de caridad
Ser testigos de Jesús, o sea mártires, es el oficio de los cristianos, primero en Jerusalén (Esteban y Santiago), luego en Samaría, y hasta los extremos de la tierra, porque la conquista del Reino de Dios, larga y laboriosa, restauración de Israel de Dios que culminará en la del Israel judío cristianizado, exigía el testimonio de la Sangre previamente. »He aquí el espíritu del martirio. Rogad a Nuestro Señor, Rey de los mártires, que os llene de este espíritu. Rogad a la Reina de los mártires y a todos los mártires que con sus oraciones os obtenga este espíritu del Hijo de Dios. Tened devoción especial a todos los santos mártires. Rogad también a Dios por todos los que tienen que sufrir el martirio, a fin de que les dé la gracia y el espíritu del martirio; pero especialmente por todos los que tendrán que sufrir en el tiempo de la persecución del Anticristo, que será la más cruel de todas las persecuciones». Escribe el resto de tu post aquí.
viernes, 11 de octubre de 2013
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